Iglesia Kretzulescu

Pequeña y atrevida, construida con un recargado estilo brancovenesc, la Iglesia Kretzulescu es uno de los templos más llamativos de Bucarest. Se trata de una auténtica superviviente que fue uno de los principales testigos del fin del periodo comunista de Rumanía.

Durante los primeros pasos de aproximación al acogedor templo llama la atención su patio decorado con numerosos frescos. Una vez en el interior, nos encontramos con una iglesia con una llamativa y recargada decoración donde destacan el altar mayor, realizado en tonos dorados, y las pinturas que recubren el interior al completo.

Si las paredes hablaran

La iglesia fue construida entre 1720 y 1722 y a lo largo de su historia ha sufrido diferentes avatares que, lejos de destruirla, solo lograron hacerla más fuerte.

Manteniéndose siempre discreta y guardando las distancias, Kretzulescu permaneció junto a la Plaza de la Revolución observando cada uno de los discursos comunistas, incluido el que marcaría el final de la era de represión llevada a cabo por el líder Ceausescu.

Tras el terremoto de 1940 la iglesia quedó seriamente dañada y llegó a plantearse su demolición pero, afortunadamente, fue renovada para conservar su encanto y su característica belleza digna de un cuento.

Recomendable

La Iglesia Kretzulescu es una de las más hermosas de la ciudad y forma parte de su historia, por lo que merece la pena conocerla. Si tenéis la suerte de visitarla mientras tiene lugar alguna misa disfrutaréis de una experiencia muy especial, ya que los cánticos que resuenan tanto en el interior como en su patio transmiten tanta paz que harán que os olvidéis del mundanal ruido.

Transporte

Metro: Universidad, línea M2.