Plaza de la Revolución

Presidida por un imponente edificio de hormigón con un severo semblante comunista, la Plaza de la Revolución fue el lugar en el que el pueblo rumano seguía fervientemente los discursos triunfantes que su líder Ceaușescu pronunciaba desde lo alto de los balcones.

La Plaza de la Revolución (Piata Revolutiei) no es un lugar que merezca ser visitado por su atractivo, pero se trata de un espacio con una gran importancia histórica que fue testigo de algunos de los más importantes acontecimientos que marcarían el pasado, el presente y el futuro de Bucarest.

En el centro de la plaza se alza un obelisco de 25 metros de altura conocido por los locales como ”la patata”, que se erigió para recordar a las víctimas que perdieron la vida durante la Revolución.

Echando la vista atrás

Uno de los capítulos más importantes entre los que se vivieron en la Plaza de la Revolución fue el que tuvo lugar en diciembre de 1989, en el que Nicolae Ceaușescu y su esposa se vieron obligados a huir en helicóptero desde la azotea del edificio del Comité Central del Partido Comunista de Rumanía horas antes de ser capturados y asesinados.

Un lugar cargado de historia

La Plaza de la Revolución no es un lugar turístico en sí mismo, pero su importancia histórica hace que no esté de más hacerle una visita si os encontráis en la zona. En las inmediaciones de la plaza se encuentran otros lugares de interés turístico como la Iglesia Kretzulescu y el Museo Nacional de Arte de Rumanía.

Transporte

Metro: Piata Romana, línea M2.
Autobús: líneas 162, 133, 178, 300, 368 y 381.